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| Selva Amazónica, Archivo Wikipedia |
Y así damos comienzo a este blog, sí, con una patada en los dientes. Como si la abuela fuera hacia la mesa con la bandeja de ravioles del domingo, y le saliese al cruce el segundo marcador central de Villa Dálmine y la levantase por los aires mediante un certero ap chagui a la carótida sin previo aviso.
Y es que este tema es muy delicado por estos días. Se escuchan respetables voces aclamando y ensalzando a la selva del epígrafe como el pulmón del planeta. Líderes religiosos, encumbrados políticos, reconocidos periodistas remarcan esta verdad absoluta a diestra y siniestra. Pero ¿han visto u oído ustedes a algún biólogo, físico, químico, geólogo... dentista, aseverar esto? Sería muy raro, puesto que la selva amazónica NO ES EL PULMÓN DE NADA!!!!
Antes de seguir, debo aclarar que toda explicación sobre temas de ciencia que se darán en este blog, carecen de cálculos matemáticos y de disertaciones engorrosas. Yo no soy científico, pero sé de lo que hablo cuando publico. Estoy muy bien documentado por décadas de interés en estos temas. Pero si eres científico y estás leyendo esto, a mal puerto viniste a dar, y es muy probable que te invadan las náuseas, la indignación e, incluso, se inicie una acelerada pérdida de cabello, acompañada con una seria descalcificación de huesos. Para más rigor científico, favor de visitar páginas especializadas.
Hecha la aclaración, vayamos al asunto: la mayoría sabe lo que está ocurriendo por estos días en la selva amazónica, con los terribles incendios que se propagan por ella. Antes que nada, hay que aclarar que dicho acontecimiento reviste una gravedad y pérdidas indescriptibles. Es un asunto terriblemente serio para el mundo y su equilibrio en términos climáticos y de ecosistemas. El problema radica en que los motivos de gravedad que se esgrimen por los medios son erróneos, al menos en un punto: la pérdida de una fuente de oxígeno vital para nuestra respiración.
Las selvas y bosques maduros (no confundir con el presidente de Venezuela) no aportan ni un gramo de oxígeno a la atmósfera. Veamos cómo es esto: ¿recuerdan lo que nos enseñaron en la escuela respecto de la fotosíntesis? En términos muy básicos, se trata de la forma en que se alimentan las plantas para crecer y vivir. Ellas captan los rayos solares, el agua a través de las raíces o de la humedad ambiente, etc, etc. Como consecuencia de este proceso, despiden oxígeno a la atmósfera. Genial!!! el pulmón del planeta. Pero hay algo que olvidais, pequeños saltamontes. Y es que las plantas también respiran. Y una parte del oxígeno que despidieron a la atmósfera, lo reabsorben con la respiración. Me dirás, avezado lector, "una parte, no toda. Pues listo: pulmón del planeta". Pero todavía sigues olvidando algo: las plantas, en su vida, pierden hojas, ramas y tallos que se van muriendo. Estas partes muertas de la planta caen al suelo y son consumidas por pequeñas alimañas y bacterias, que en su proceso metabólico absorben oxígeno y despiden dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Además de esto, finalmente, toda la planta o árbol termina muriendo, con la misma consecuencia final que sufrieron sus partes muertas, devolviendo así todo el carbono que acumularon en su larga vida, a la atmósfera, en forma del ya mencionado CO2. Repito, toda la explicación que acabo de exponer, es tremendamente simplista y falta de detalles; pero es correcta en líneas generales. Para más profundidad, consultar sitios más especializados.
Cuando hablo de selvas maduras, podemos deducir que, habiendo millones de árboles en ellas, todos los días se reproduce el ciclo de vida y muerte parcial o total de dichos seres vivos, manteniendo un equilibrio constante de gases, De ahí la nula aportación de oxígeno por parte de una selva.
Pero ¿qué sucede cuando una buena cantidad de estos lugares se queman? Pues que, de repente, todo el carbono almacenado durante decenas de millones de años en la selva (la inmensa mayoría de los seres vivos estamos formados a base de carbono), y que, durante todo ese tiempo no estuvo en el aire,
se devuelve a la atmósfera en forma de CO2; y sabemos que el mismo es un potente gas de efecto invernadero. El aumento de las partes por millón en la atmósfera de CO2 provoca un aumento en la temperatura promedio del planeta (de todo el planeta), produciendo cambios climáticos que, a la larga, pueden redundar en una catástrofe para nuestra especie. Además, la propia pérdida de densidad selvática, provoca desequilibrios en el ecosistema que lleva a la pérdida de cantidades inimaginables de especies animales, con consecuencias inciertas, también para nosotros. No es que la extinción de la boa constrictora acabará con nuestra especie. Pero los ecosistemas son largas cadenas que pueden terminar derivando en un gran detrimento para los humanos, eso sin contar lo muy penoso que resulta la pérdida de cualquier especie animal o vegetal.
Luego de esta diatriba, la patada del 2 de Villa Dálmine a la abuela parece casi un gesto humanitario, lo sé, pero la verdad es la que es.
Eso sí. Si quieren saber qué demonios es lo que realmente nos aporta oxígeno para que podamos respirarlo y nunca se nos termine, deberán esperar a la próxima entrega, el miércoles... no, mejor el jueves... no, el viernes... te llamo y arreglamos.
Hasta la próxima, y no olviden de comentar, sin insultos, por favor.
Raúl F. Un tipo.


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