lunes, 9 de septiembre de 2019

¿Para qué sirve la ciencia?

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Crédito: Diseñada por Vecteezy!
  Cierta vez, el célebre físico decimonónico (no tenía 19 años, sino que era del siglo XIX) James Clerk
Maxwell le mostró sus famosas ecuaciones sobre el electromagnetismo a la Reina Victoria. Ella, como líder político -y, por ende, pragmático que era- le preguntó, algo despectivamente: "¿Para qué sirve "esto"?". A lo que el buen Maxwell le respondió: ¿Y para qué sirve un niño, Madame?
Maxwell (imagen Wikipedia)

  No tengo idea de para qué sirve un niño, pero intentaremos responder la pregunta del título del presente artículo, y de la reina, aunque ya no queden ni los gusanos que se hubieren dado una panzada con sus restos. Perdón, Majestad, por llegar tarde con la respuesta. Recordemos el aviso de que mis artículos no tienen gran rigor científico; solamente vuelco lo poco que conozco de haber leído mucho sobre esto por más de 35 años. Ya saben qué hacer para saber más, y si no saben, pueden ver algún artículo anterior del Blog.

  Lo que me motiva a escribir estas palabras es mi preocupación por el poco interés de la gente común hacia la ciencia, y el mismo poco interés por la curiosidad en general -salvo que se trate de los chismes del barrio o la farándula-; y, más alarmante aún, el poco interés político que la ciencia despierta, sobre todo en los países en vías de desarrollo como el mío, la Argentina, por poner un ejemplo. 

  Es indiscutible el hecho de que todos los países que conocemos como desarrollados, ponen un gran énfasis en desarrollar su ciencia. Esto solo debería bastar para convencerse de lo importante que esta disciplina es para el progreso humano. Pero veamos cómo podemos llegar a un atisbo más certero sobre su verdadera importancia. 

  En el ejemplo que dio apertura al presente artículo, Maxwell no tenía ni la más remota idea de las aplicaciones del electromagnetismo hacia el futuro, aunque supongo que intuía que sería útil. Por ejemplo, sin sus ecuaciones, yo no podría estar frente a mi notebook escribiendo este artículo, ni ustedes se estarían aburriendo al leerlo. Ni siquiera tendría energía eléctrica a donde enchufarla para recargar su batería. Vamos!!! que no existirían las heladeras, los lava ropas, los equipos de audio, ni ningún artículo eléctrico o electrónico que se les pueda ocurrir y que hoy damos por sentado. Comprender que la electricidad y el magnetismo son dos caras de una misma moneda, nos abrió la puerta al descubrimiento de los transformadores y de los motores eléctricos. Pero Maxwell, lo único que hizo fue intentar comprender unos fenómenos naturales que los científicos de la época no podían entender con exactitud. 

  Y ahí tenemos también al gran Albert Einstein. No hay quien no conozca al científico más famoso de la historia, Pero ¿para qué diablos nos sirve su Teoría General de la Relatividad? Nuestra tecnología actual, en términos prácticos, nos alcanza para haber inventado un aparatito que hoy se encuentra, en forma de APP, en todos los teléfonos inteligentes del mundo. Estoy hablando del GPS, ese programa sin el que no podrías ir a esa quinta que se le ocurrió alquilar a tu compañera de trabajo en San Antonio de Padua para cometer el sacrilegio de casarse, evento al que te invitó, siendo tú residente del barrio de Barracas. Son muchas las utilidades menos triviales que el GPS aporta a la industria agropecuaria, o militar, por nombrar algunas. Pero el gran Alberto no sabía la utilidad de su teoría cuando la postuló. Él sólo pretendía lo mismo que Maxwell; no, no pretendía darle una respuesta sarcástica e ingeniosa a la Reina Victoria.

  Cuando necesitas hacerte una tomografía computada, cuando hace falta analizar la estructura atómica de un material, cuando se necesitó inventar el transistor, o cuando se experimenta en las posibilidades de la futura computadora cuántica, estamos frente a tecnologías que sólo fueron posibles y serán posibles gracias a que unos locos como Max Plank, el propio Einstein, Ernest Rutherford , o Niels Bohr, crearon la "física cuántica", sólo para conocer cómo era la estructura interna del átomo. OK, este conocimiento también sirvió para volar Hiroshima y Nagasaki por los aires con bombas atómicas, matando a cientos de miles de inocentes, pero no culpemos a la herramienta.

  La ciencia es algo apasionante y muy necesario para nosotros. Siempre que envuelvas tu porción de tarta con film, recuerda que éste fue inventado para los astronautas de la NASA. Cuando utilices el microondas, también agradécele a los papis cuánticos.

  La gran mayoría de los ejemplos que he dado aquí, fueron elegidos adrede, porque la utilidad práctica de los descubrimientos científicos derivaron del interés "puramente curioso" de los científicos mencionados. Pero existen descubrimientos que son guiados por la investigación aplicada, esa que, muchas veces, los Estados encargan a sus científicos para intentar descubrir algo más específico, y que puede tener un borroso límite entre ciencia e ingeniería. Pero ambos enfoques, o sea, la investigación pura y la investigación aplicada, son muy necesarios para el crecimiento y el progreso humano.
De izquierda a derecha: Plank, Einstein, Rutherford, Bohr, García. El último no tiene nada que ver con nada, pero también es genio.

  Así que, si conectas los auriculares al celu y pones, rock, cumbia, tango o  reggaeton a todo lo que da, allá tú con tus gustos, pero no te olvides, de vez en cuando, de agradecer a Maxwell, Plank, Einstein, Rutherford, y Bohr, entre otros (Charly García, Cerati, Maluma), por "ese momento de placer, antes de que sea tarde".



  Hasta la próxima.





Raúl F. Un tipo.







1 comentario:

  1. Es interesante este punto sobre los científicos , que logran descubrimientos que luego derivan en beneficio económico, tan sólo por eso los gobiernos debieran invertir en ciencia es corta la bocha, parafraseando al paladín de la justicia hecha a mano

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